Tejer redes, cuerpos y economía: lo que hemos avanzado con la proyección internacional del merchandising de Metzineres
Hace unos meses emprendimos un camino ambicioso: no solo queríamos visibilizar los valores de Metzineres en espacios más allá de nuestro Raval, sino también encontrar vías sostenibles de ingresos propios que nos permitan seguir sosteniendo este proyecto comunitario en el tiempo, desde nuestros propios cuerpos, historias y resistencias.
Metzineres nació para crear entornos de cobijo para mujerxs que usan drogas y sobreviven múltiples violencias, recuperando confianza y apoyo colectivo. Ante esa realidad, sostener herramientas que nos permitan continuar acompañando, cuidando y tejiendo redes ha sido siempre una prioridad política y práctica.
El proyecto que hoy compartimos no ha sido una tarea puntual, sino una construcción colectiva que ha implicado reflexión, escucha, diagnóstico y puesta en marcha de procesos que, hasta ahora, no estaban definidos o sistematizados.
¿Qué hemos logrado?
Primero, hemos construido una estrategia clara de distribución del merchandising, poniendo en el centro la coherencia entre nuestros valores feministas, comunitarios y antiestigma y la operativa económica. Porque no se trata de “vender por vender”, sino de pensar cómo generar ingresos sin perder nuestra voz ni nuestro propósito.
Este plan no ha nacido de la nada: ha sido construido desde nuestras conversaciones internas, desde el reconocimiento de nuestra capacidad operativa, desde saber qué esperamos del proyecto y qué no estamos dispuestas a hacer nunca.

Ganar autonomía económica sin perder el norte
Una de las apuestas más claras de este proyecto ha sido romper con la idea de dependencia casi total de subvenciones o apoyos externos, y avanzar hacia formas de ingresos que nazcan de nuestras relaciones, nuestras historias y nuestra estética comunitaria.
El merchandising —cuando está bien pensado— no es solo un objeto para vender: es una herramienta narrativa. Cada camiseta, cada tote bag, cada producto ligado a Metzineres lleva consigo una historia de resiliencia, de diálogo con el estigma, de deseo de transformación social. El hecho de que esos objetos se distribuyan, se vendan y se disfruten en contextos más amplios es también una forma de hacer visible lo invisible, de visibilizar lo que muchas veces queda fuera de las estadísticas y de las políticas públicas.
Al mismo tiempo, nos permite comenzar a tejer redes económicas y simbólicas más allá del Raval, conectando con colectivos, tiendas y espacios que comparten nuestro horizonte de cambio.
Más allá de los números
Si bien parte de la sistematización de este proyecto nos exige contabilizar ventas, analizar canales y medir resultados, lo que realmente nos importa no se reduce a cifras. Lo que nos importa es que:
- se reconozca el valor de nuestro trabajo colectivo,
- se haga visible la fortaleza colectiva de personas que, desde los márgenes, generan propuestas económicas propias y transformadoras,
- y que estas propuestas refuerzan nuestras prácticas de cuidado, de sororidad y de resistencia.
Este proyecto nos ha enseñado, también, que la economía puede ser feminista y transformadora cuando no está solo al servicio del lucro, sino al servicio de proyectos de vida.
Seguimos caminando, aprendiendo y expandiendo. Cada vez que vemos un producto salir de nuestras manos y llegar a otras manos, sentimos que ese gesto es un acto de visibilidad política y de sostenibilidad afectiva.

