Cada semana, el equipo interdisciplinario de trabajo de calle comunitario de Metzineres sale a las calles del Raval y otros barrios de la ciudad para acompañar a mujerxs que sobreviven a múltiples situaciones de vulnerabilidad, violencias y exclusión residencial. Las violencias cotidianas, las cargas emocionales, los efectos personales, las barreras institucionales que muchas veces encuentran las mujerxs en situación de sinhogarismo para acceder a servicios y recursos, y el estigma que recae sobre ellas hacen que queden fuera de los circuitos estandarizados de acompañamiento y que no se acerquen a ellos.
El trabajo comunitario de calle que realizamos va más allá de ofrecer acompañamientos holísticos, generar vínculo, escuchar sin juicio y construir relaciones de confianza desde el respeto, la reducción de daños y la atención informada por el trauma. Es reconocer que cada mujxr tiene sus tiempos, sus necesidades y sus propias estrategias de supervivencia.
Los acompañamientos que realizamos son interdisciplinarios y holísticos. El equipo está formado por profesionales del ámbito social, sanitario, psicológico y jurídico, así como por personas con experiencia vivida. Esto nos permite ofrecer respuestas flexibles y adaptadas a cada situación particular: desde acompañamientos sociosanitarios, apoyo emocional y asesoramiento legal, coordinaciones y derivaciones, hasta seguimientos con otros recursos vinculados a derechos básicos como la vivienda, la salud o la documentación.
Muchas de las mujerxs que acompañamos cargan bolsas, pertenencias e historias de vida atravesadas por la violencia, la feminización de la pobreza y el estigma. El trabajo de calle permite llegar a ellas desde otro lugar: desde la proximidad, la continuidad y el reconocimiento de su autonomía.
Este abordaje también crea espacios de empoderamiento colectivo. Compartir información, experiencias y estrategias entre iguales ayuda a construir redes de apoyo y formas comunitarias de protección y autocuidado. La calle, en este sentido, también se convierte en un espacio político desde el que defender derechos y denunciar las violencias estructurales que atraviesan el sinhogarismo femenino.
En Barcelona, el sinhogarismo de las mujeres continúa estando especialmente invisibilizado. Muchas mujeres no duermen literalmente en la calle, sino que transitan por situaciones de infravivienda, ocupaciones, sofás temporales o espacios inseguros. Esta realidad a menudo queda fuera de las estadísticas y de los modelos tradicionales de atención. En Metzineres trabajamos precisamente para visibilizar estas realidades y generar respuestas adecuadas en clave feminista y comunitaria.
Destacamos como datos relevantes del proyecto que durante 2025 se han atendido 395 mujerxs diferentes a través de los diversos entornos de cobijo que Metzineres despliega —de las cuales, el 89% se encontraba en situación de sinhogarismo y un 79% en situación de sin techo—, y 85 de ellas son nuevas participantes. Esto evidencia la magnitud de esta realidad y la falta de espacios específicos adaptados a sus necesidades. En segundo lugar, la ejecución del proyecto ha contribuido a mitigar los riesgos asociados a la vida en la calle y a las violencias estructurales que afectan especialmente a las mujerxs. Durante este periodo se han realizado 45 salidas, en las que se han llevado a cabo 146 acompañamientos directos, llegando a 35 mujerxs ya vinculadas a la entidad y a 15 mujerxs que todavía no conocían nuestro proyecto. Estos acompañamientos han incluido la escucha activa, la detección de necesidades, la orientación sobre recursos disponibles y el apoyo puntual o continuado para facilitar el acceso a servicios sociales, sanitarios o jurídicos. La presencia continuada en la calle ha permitido sostener el vínculo con mujerxs que a menudo quedan fuera de los circuitos institucionales de atención y facilita procesos de vinculación progresiva a Metzineres.
El proyecto se ha desarrollado con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona.


